Confianza e imaginación

(Article publicat avui dia 19 de juliol,  al Diario de Teruel, secció d’opinió)

“Confianza e imaginación

José Miguel Gràcia*

Cuando el euribor estaba situado un par o tres de puntos por encima de las cifras actuales, sesudos economistas y empresarios requerían del BCE, como necesaria y casi suficiente, la bajada de tipos para el buen funcionamiento de la economía e, incluso, para remontar la crisis. Ahora que el euribor está en el 1,6 por ciento, lo que se demanda son las reformas estructurales que nadie dice cuales deberían ser, más allá de la flexibilidad laboral. ¿De qué mayor flexibilidad laboral se habla cuando la contratación temporal alcanzó en España el 20 o 30 por ciento? ¿Conocen algún otro país europeo con cifras similares? ¿Saben de las dificultades con los sindicatos a la hora de aligerar las plantillas en Francia y Alemania, por ejemplo? No se puede banalizar el empleo tan descaradamente y con tan poco fundamento, inmersos como estamos en la crisis económica y con más de cuatro millones de parados.

No perdamos más el tiempo en averiguar cuales sería las reformas estructurales a realizar y aceptemos de una vez por todas que no se trata en estos momentos de producir más y mejor, ¡no! El problema de las empresas es que no venden lo que producen, por lo tanto, no pensemos en producir más, ni en cómo dejar de producir fácilmente. El retraimiento de la demanda de bienes y servicios ha llegado a cotas tan elevadas que solo un cambio de comportamiento social puede ser el agente de salida de la crisis. Digámoslo claramente: lo que se necesita es insuflar confianza en la sociedad, todo lo demás es accidental en estos momentos. Y si nos quisiéramos introducir de verdad en grandes reformas, no nos quedaríamos en las estructurales sino en los cambios de modelo económico, sobre lo cual no faltan voces que lo vienen exigiendo; de hecho, ¿no es un principio de cambio de modelo la nacionalización de bancos o las aportaciones masivas y avales a los mismos y los fondos de rescate? ¿Dónde ha quedado el modelo de libre mercado, si las empresas, cuando se hallan en dificultades, lo primero que hacen es pedir ayuda a los gobiernos, bajo la amenaza de despidos o cierres? El factor riesgo es básico en el modelo de economía liberal occidental y la selección, un principio fundamental. Y si no es así cambiemos de modelo.

Precisamente, una de las causas de la burbuja inmobiliaria fueron los bajos intereses que permitieron contratar hipotecas a cuarenta años, con lo que el precio de la vivienda era lo de menos. También los bajos intereses, así como la falta de regulación de los movimientos de los capitales coadyuvaron de forma muy importante en la generación de la crisis financiera global.

Repito que lo más necesario en el momento presente, es el aportar confianza, no solamente en el aparato productivo, sino a la sociedad en general. No olvidemos que la gente que podría consumir más, no lo hace por miedo al futuro. Pero, si hay alguna cosa que produce inhibición de las ansias de comprar o consumir, no puede ser otra que el miedo a perder el empleo. Con cuatro millones de parados y removiendo diariamente la olla de la flexibilidad laboral, es como querer apagar el fuego con un producto inflamable. Que la generación de confianza debe empezar por los gobiernos, a nadie le cabe ninguna duda, pero después debe seguir por la oposición, las organizaciones empresariales, los sindicatos, los medios de comunicación y todos los que ustedes quieran.

Si el grave efecto de la crisis es el paro, y su causa más visible es la falta de demanda, centrémonos en ésta y no nos andemos por las ramas, mejor aún, vayamos a las raíces. La desconfianza es el abono que nutre el árbol de la crisis, nacido de una semilla cuyo núcleo es el egoísmo y su envoltura, la estupidez humana. Si a una persona le ha dado un infarto, dejemos para más adelante la operación de juanetes que tenía programada.

Quiero referirme ahora a la segunda palabra del título del artículo: imaginación. Nada se habla de la imaginación que los agentes económicos han de poner de manifiesto, sobre todo los empresarios, en tiempo de crisis. Aquellos que sepan hacer más atractivos sus productos y servicios, más innovadores y diferentes, y por qué no, más baratos, serán los vencedores cuando remontemos la crisis. Las ayudas gubernamentales no destinadas a las ideas y a las empresas imaginativas e innovadoras acabarán siendo pan para hoy y hambre para mañana.

Y si la crisis dura y dura es porque se aprovecha para la contienda política, para vender más periódicos e información, para pedir ayudas a los gobiernos, para culpar al otro de los males propios, para esconder los pecados del sistema político y económico y para hablar de lo que no saben, aquellos que más hablan.

Solo el aburrimiento podrá con la estupidez y la desconfianza algún día. Y ese día vendrá y todos los expertos correrán a explicar el cómo y el por qué de la crisis pasada.

*Economista

PDF de l’article: Confianza e imaginación

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