Más de lo mismo

(Article a publicar al Diario de Teruel)

                                                                                         “José Miguel Gràcia*

El pasado mes de agosto, el Gobierno, al objeto de animar el mercado inmobiliario, aprobó una rebaja del 50 por ciento del IVA (del 8 %  al 4 %) en la compraventa de viviendas de nueva construcción. Una medida puntual ya que el límite de aplicación finalizará el 31 de diciembre. Sinceramente creo que en un mercado tan deprimido es difícil que tenga alguna efectividad la medida. Si la tuviere, seria a costa del dinero de todos, tanto en las operaciones extra producto de la medida, como las que, de cualquier forma, se hubieran producido. También podría suceder que produjese un efecto negativo, es decir, los propietarios de los pisos, ante la reducción del precio total a pagar por el comprador, decidiesen no bajar más el precio, o incluso intentar subirlo para participar en la ganancia. El lógico resultado será que las arcas del Estado, que son las de todos, se encontrarán con una menor recaudación. ¿Por qué no se intentan medidas correctivas que aumenten la recaudación en vez de reducirla?

Sabemos cual es el verdadero mal del sector inmobiliario: sus elevados precios, producto de la especulación de todos —unos más que otros. Sabemos que los precios han de bajar mucho más para que un grupo importante de futuros compradores quiera y pueda comprarse una vivienda. Más de una vez he escrito y no dejo de hacerlo ahora que, como media general del país, los precios de la vivienda se habrán de reducir a la mitad, a partir de la cota mayor alcanzada, si queremos que cunda la racionalidad en el sector. Y cuanto antes suceda será mejor. Les pondré un significativo ejemplo al respecto: es de general conocimiento que últimamente adinerados ciudadanos rusos están comprando con dinero cantante y sonante grandes apartamentos de lujo, viviendas y chalets en Barcelona —torres se denominan por estos lares— y en la Costa Brava catalana. Los precios que se comentan no bajan del medio millón de euros y pueden superar la cifra que ustedes piensen. Cualquier persona desconocedora del sector podría pensar que este ejemplo no vendría a darme la razón sobre la necesaria reducción de los precios del sector inmobiliario. Pues bien, enseguida me la darán si les digo que en declaraciones hechas públicas por los compradores rusos manifiestan orgullos: a estos precios ya me es rentable comprar, y añaden que no hace demasiado tiempo les pedían el doble por las mismas fincas.

En la sesión del Congreso cuando Rodríguez Zapatero anunció la medida de reducción del IVA, intervino Rajoy para decir que si gana su partido las próximas elecciones y él es presidente, claro, el periodo de reducción lo prolongará un año, y además establecerá de nuevo en el IRPF la desgravación por la compra de la vivienda. (Véase cuanto sucedió en los tiempos de engorde de la burbuja). No pudo decir el señor Rajoy mayor barbaridad en los momentos que corren anunciando dos medidas tan injustas e ineficaces. Con ellas, ni se reducirían los precios, más bien aumentarían, ni creo que se pudiese animar el sector, pero eso sí, se dejarían de recaudar unos impuestos que agravarían el déficit. Más que tropezar, es darse de bruces con la misma piedra. Pero lo que más me sorprende de todo este desaguisado, es que no han sido muchas las voces que se han escuchado poniendo de manifiesto la incongruencia de lo dicho por Rajoy. Es más, tengo el presentimiento que con declaraciones de este tipo u otras, imposibles de llevarse a la práctica, o anuncios de recortes precursores del desmantelamiento del estado del bienestar, pueda estar ganando votos día a día  porque una gran parte del país las comprende y las ve adecuadas. Mal camino lleva nuestro país.

Como venganza al escaso éxito que preveo de gran parte de lo que digo, me permito la bufonada siguiente: en ocasiones, más que cambiar gobiernos, se deberían cambiar ciudadanos.

También mal camino lleva Europa. Y mientras tanto van triunfando cada vez más las ideas neoconservadoras. Más de lo mismo.

                                                                                                                       *Economista”