Votemos con coherencia

(A publicar al diari La Comarca d’Alcanyís)   

                                                                                                      “José Miguel Gràcia

Culpamos a los políticos de no presentar programas concretos a la hora de presentarse a las elecciones y aquellos que los presentan, en la mayoría de los casos, no los cumplen. Este asunto viene de lejos, no obstante creo que algún día habrá de cambiar. Lo que pasa ciertamente es que la ciudadanía por lo general, ni premia a los más cumplidores, ni castiga a los que más se olvidan de los programas cuando gobiernan, por lo tanto gran parte de culpa la tenemos los ciudadanos, mejor aún, casi toda la culpa. Desplazando la culpa a todos los políticos parece que en la sociedad hay dos tipos de personas, los políticos que son en general los malos y el resto que son los que soportan los incumplimientos y mala gestión de aquellos. Pienso yo que cada país o cada comunidad tiene los políticos que más se le parecen. Me gusta más esta afirmación que aquella que dice que cada país tiene el gobierno que se merece.

Ante las elecciones del próximo día veinte de noviembre tenemos la gran ocasión para ejercer nuestro derecho al voto coherentemente. Lo primero que deberíamos hacer es analizar los programas de los diferentes partidos. Por supuesto que no hace falta tragarnos los farragosos documentos que suelen publicar en las webs de cada partido, basta con memorizar las medidas que van soltando poco a poco o los resúmenes de las acciones más importantes que tomarían, dicen, si gobernasen.  Está claro que si algún partido escabulle el bulto y evita hacer público su programa o habla de generalidades i obviedades, demuestra que sus medidas no serán del agrado de la mayoría o quiere tener las manos libres para hacer cuanto le venga en gana si gana las elecciones, o peor aún, que no sabe que medidas habrá de tomar ¡Ojo con él! Mejor que pensemos dos veces antes de votarlo. También es importante el grado de fiabilidad de los partidos en cuanto al cumplimiento de sus promesas. Solamente la experiencia pasada nos podrá dar algo de luz al respecto. Un reciente, pero interesante ejemplo lo podemos encontrar en el cumplimiento de lo que prometieron los nuevos gestores de los ayuntamientos y comunidades autónomas, surgidos de las elecciones del pasado mayo. ¿Cómo anda aquella general y extendida —y también irreal— promesa de reducir el paro? Sé que no ha pasado mucho tiempo, pero ya deberían verse los frutos de las acciones, si las ha habido, por supuesto. ¿O vamos en sentido inverso? ¿Han mejorado los servicios a los ciudadanos? ¿Intuimos al menos que van por buen camino? Contésteselo el votante. Lógicamente una vez analizados los programas de todos, deberíamos optar por el que nos guste más en su conjunto o que nos merezca más credibilidad.

El caso es que en estas elecciones nos jugamos mucho. El estado del bienestar, que tanto tiempo y tantos esfuerzos nos ha costado, se nos está deshaciendo como un azucarillo en un  vaso de agua. Los drásticos recortes de gastos —de economía de guerra podríamos calificar— que aquí y allá se están practicando al objeto de reducir los escandalosos déficits no hacen más que deprimir el consumo y aumentar o no reducir el paro. Las medidas de reducción del déficit aumentando los ingresos se han olvidado casi por completo.

De entre todos los partidos políticos —mayoritarios o minoritarios— bien haríamos inclinándonos hacia aquellos que pensemos que más van hacer por el Estado del bienestar, o menos van a hacer en contra. Estado del bienestar, crecimiento económico y disminución del paro, no solo son  posibles sino que son necesariamente complementarios.

Soy consciente que, pase lo que pase, cada partido político tiene un núcleo duro de seguidores que nunca van a cambiar el sentido de su voto. Esta claro que estos comportamientos se dan mucho más en la derecha que en la izquierda. Su coherencia es votar siempre a los “suyos”, por lo tanto, mil humildes reflexiones de poco les van a servir.

Y una cosa más para acabar: no puedo disimular mi frustración ante las próximas elecciones al contemplar que casi todo el mundo ya sabe quien va a ser el nuevo presidente español. No obstante, me daría por satisfecho si los candidatos debatiesen abiertamente sus programas en las diversas televisiones públicas y privadas. ¡Qué menos!”

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Una resposta

  1. http://actuarycambiarelsistema.org/?page_id=2516
    Aquesta es la meva reflexió.

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