El dinero de la burbuja inmobiliaria

 

(Article publicat al Diario de Teruel)

                                                                                                      “José Miguel Gràcia

         Los ciudadanos se preguntan a menudo: ¿qué se ha hecho con el dinero de la burbuja inmobiliaria?, ¿donde ha ido a parar? o ¿en qué manos está? El dinero para el pago de las viviendas surgió de los ahorros de los compradores españoles o extranjeros  y, en su mayor parte, de cajas y bancos en forma de hipotecas. Las instituciones financieras, si no tenían suficiente con el ahorro interior, acudían a los mercados internacionales. Piénsese que hubo que financiar también a constructores y promotores hasta la venta de la vivienda.

        Una parte del dinero, sin duda la más pequeña, se quedó en las manos de los trabajadores —españoles o inmigrantes— y técnicos de la construcción, empleados del sector inmobiliario y de las empresas auxiliares de la construcción. Otra parte fue a parar a las arcas municipales en forma de dinero o bien en cesión de terrenos para instalaciones municipales, mejoras de vías urbanas, nuevos viales, etc.; incluso también para hacer frente a los gastos ordinarios de los municipios, sin olvidar la parte que fue a parar al Estado en forma de impuestos. Si rastreásemos todas las pequeñas corrientes de dinero procedentes de la burbuja —ejemplo claro del juego de la pirámide—, nos costaría mucho cuantificarlas y hacer el inventario completo de las mismas, por lo tanto, creo que lo más importante es fijarnos en el grueso de los beneficiados por la burbuja.

        Una importante cantidad fue a parar a los bolsillos de los propietarios de los terrenos que, sin comerlo ni beberlo, vieron como se multiplicaba año tras año el valor de sus propiedades, y llegado el momento las vendieron. Ocurrió en múltiples ocasiones que unos intermediarios o los mismos constructores y promotores compraban aquellos terrenos que con mucha probabilidad los Ayuntamientos iban a recalificar: las plusvalías que obtuvieron fueron inmensas. No hace falta decir que una parte también muy importante se quedó en las cajas de los constructores, promotores, empresas auxiliares de la construcción y de las empresas pequeñas y medianas subcontratadas. No quiero olvidar a los especuladores cuyo negocio consistía en comprar viviendas de un lado y de otro, esperar algún tiempo a que subiesen de precio y después venderlas. Los bancos veían engordar su cuenta de resultados con los intereses de los créditos e hipotecas. A los notarios les faltaban horas para firmar hipotecas y documentos de compra-venta. Etc., etc. ¿Y qué me dicen de los fajos de billetes que llenaron los bolsillos de los corruptos?

        La gran parte de los beneficios obtenidos durante la burbuja inmobiliaria están en los bancos en forma de depósitos a la vista o a plazo, en los fondos de inversión, en las compañías de seguros, en las SICAV, en paraísos fiscales, en las cajas de seguridad, y hasta debajo de alguna baldosa bien camuflada. Cuando se habla de mercados financieros pensamos solo en grandes bancos o instituciones financieras y especuladores que operan desde las grandes ciudades financieras como Nueva York, Londres, Frankfurt, paraísos fiscales — Islas Caimán, Panama, Islas Vírgenes, Bahamas y una lista interminable—, Suiza, etc., etc. Siendo verdad todo lo anterior, no es menos cierto que también forman parte de los referidos mercados financieros, cualquier institución financiera que opera normalmente en cualquier país —cajas, bancos, fondos de inversión, fondos de pensiones y gestoras de los mismos. Nadie dudará, por lo tanto, que gran parte del dinero procedente de la burbuja habrá fluido y seguirá fluyendo hacia la Deuda Pública de los países europeos con altas tasas de diferencial de intereses como es el caso de España. Imaginemos un euro que prestó un banco en forma de hipoteca a un comprador de un piso cuyo valor actual es poco más de la mitad de lo que se vendió. Aquel euro pasó a la cuenta, en blanco o negro da igual, de un constructor o promotor. La institución depositaria del dinero de éstos, bien directamente o a través de un gestor, lo pudo colocar en Deuda Pública de España, por ejemplo, a un alto interés, o en nuevos créditos e hipotecas. Y si los bancos y cajas se ven en apuros porque los impagados de tales hipotecas y préstamos superan sus provisiones, amenazando su liquidez y devaluados sus activos, “papás” Estado o UE acuden a salvarlos. De oscurantismo nada de nada, todo está bien claro.

        ¿Y quién son los perdedores?: en primer lugar los compradores de las viviendas, y de rebote la mayor parte de la sociedad que ha de soportar la crisis. Seguro que el Gobierno del Sr. Rajoy* tiene un buen inventario de recortes sociales preparados; en todo caso, le bastará con seguir el ejemplo del Sr. Mas en Cataluña. Desarmadas las tropas  socialdemócratas, los ejércitos de las derechas ultraliberales han tomado las últimas posiciones ideológicas, la guerra económica empieza ahora.

        Me gustaría que fuésemos bastantes los que pensamos  que el modelo económico vigente tiene demasiadas vías de agua.”

* L’article va estar escrit poc abans de la publicació del ventall de retallades i pujades d’impostos del Sr. Rajoy

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Una resposta

  1. Quina explicació mes clara. Però ens sentim tan impotents i desprotegits devat de tot aixó. Dona la sensació de que som res, o que podem fer?

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