Cuando todo suma y nada resta

(Publicat al Diario de Teruel)

                                                                                                “José Miguel Gràcia

Parece ser que la manifestación independentista de Barcelona del pasado día once, ha pillado desprevenidos al Gobierno y a la mayor parte de España, lo que demuestra  la poca atención que se presta a la sociedad catalana y el falso conocimiento que se tiene de ella por la aplicación de los viejos y gastados clichés. Con tanta desinformación o ignorancia no puede alcanzarse ninguna explicación coherente del crecimiento del independentismo en Cataluña.

Intentaré describir, casi a modo de inventario, las circunstancias y motivos que considero más decisivos de este incremento soberanista. La juventud catalana nada tiene que ver con la de la transición, ni con sus ideales, ni con sus sentimientos. La idea de pertenencia España es una sutil reminiscencia que se aleja día a día. Incluso aquella, llamémosle, agresividad que hace años demostraban algunos grupos contra España, ahora se ha transformado en indiferencia. En general no hay lucha por la independencia contra España, se demanda la misma como un proceso normal de evolución.

Una fábrica perfectamente dotada para hacer aflorar independentistas, sin ninguna duda, ha sido el Partido Popular. Como ejemplos, recuérdese la segunda legislatura de Aznar, la oposición al Estatut, la recogida de firmas contra los catalanes, los ataques permanentes al catalán, las intermitentes declaraciones de los barones regionales, los recursos ante el TC, sus campañas sobre la imposición del catalán, etc., etc. En honor a la verdad no debo dejar en el tintero las posiciones de algunos barones socialistas, ni algunos de sus sonados incumplimientos.

Es un hecho fácilmente comprobable que la crítica negativa y la mala opinión hacia los catalanes en la mayoría de los territorios de España se ha venido extendiendo año tras año. Un pequeño ejemplo lo tenemos en Aragón, incluso a la lengua de la Franja se le cambia el nombre. Esta es la experiencia que vienen acumulando gran parte de catalanes cuando viajan fuera de Cataluña. Así lo declaran mayoritariamente.

Es una equivocación achacar a los grandes partidos políticos catalanes (Convergencia y Socialistas) la responsabilidad y fomento del sentimiento independentista, cuando en la situación actual, ha sido la ciudadanía la que se ha puesto a la cabeza del movimiento, arrastrándoles a todos. La posición de los otros partidos está bien clara desde siempre. Convergencia se ha visto obligada a dar un paso al frente para no quedar a la zaga, y los socialistas catalanes, barajando los conceptos de federalismo, catalanismo, autonomismo asimétrico y otros, se les escapan el tiempo y los votos entre las manos acomplejadas. Convergencia planta su “pacto fiscal” en medio del camino y Mas dice: “sin pacto fiscal, el camino a la libertad de Cataluña está abierto”. Otra cosa es el descontento social por los recortes del gobierno de Mas, gobierno de derechas como todos sabemos. Personalmente lo siento de verdad, ya que hasta no hace demasiado tiempo yo confié en el federalismo como la mejor solución para la incardinación de todos los territorios en el Estado español. Ahora, nadie cree en el federalismo fuera de Cataluña, y muy pocos dentro de ella.

Yo creo que el golpe de gracia a los intentos de construcción de una nueva España con Cataluña lo dió la sentencia del TC contra el Estatut. Se esfumaron todas las esperanzas. Había costado mucho: negociaciones, aprobación en el Parlamento de España con recortes, aprobación en el Parlamento catalán, referendum, composición y divergencias del TC…

Last but not least: la crisis económica con todas sus desagradables consecuencias producto de las políticas ultraliberales —paro y  recortes del Estado del bienestar— es sin duda un elemento de gran peso que hace aflorar con toda su fuerza los abultados saldos negativos de la balanza fiscal de Cataluña con el resto de España. Una solidaridad que alcanza anualmente los 16.000 millones. La demanda catalana la podemos resumir en: queremos ser solidarios pero hasta un límite. Preguntas como estas se escuchan en Cataluña: ¿Por qué casi todas nuestras autopistas son de pago? ¿Por qué pagamos más impuestos municipales? ¿Por qué pagamos más por la gasolina? ¿Por qué pagamos más por el agua? ¿Por qué tenemos menos servicios que las comunidades receptoras de la solidaridad? ¿Por qué un piso en Hospitalet cuesta el doble que en la mayor parte de los barrios sociales de España, cuando los sueldos son casi los mismos? ¿Por qué los recortes son más duros en Cataluña? Podría seguir con la lista.

Un polinomio con todos los términos positivos cuyo resultado fue la desafección y que ahora se está convirtiendo en el sentimiento y la necesidad de poseer un Estado propio. Esta historia la hace suya una gran mayoría de los siete millones y medio de habitantes, mientras tanto en España abundan los intentos de recentralización y se sigue hablando de nacionalismo y nacionalistas, cuando el pensamiento soberanista es ya muy transversal en la sociedad catalana.”

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Una resposta

  1. Todo lo que escribes tiene la apariencia de la corrección lógica. y,sin embargo, la independencia de Cataluña es imposible, por aquello de que lo que no puede ser no puede ser y ademas es imposible…Por que? La organización del mundo ¿quien ha dicho que sea racional?

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