Cataluña ya se ha alejado demasiado

 catalunya_espanya

(Article a publicar a “La Comarca” en breu)

“Votar no es sinónimo de democracia” y “si no hay leyes no hay democracia” se oye frecuentemente decir a los que están en contra del derecho a decidir de los catalanes. Si no reflexionamos respecto a estas dos frases hasta pueden parecer muy apropiadas y plenas de sentido común. Le hago al lector dos preguntas derivadas de las referidas afirmaciones: ¿De qué es sinónimo no votar? ¿Han sido democráticas todas las leyes? ¿Y si las leyes están en contra de los deseos de los ciudadanos o de un grupo importante de ellos? ¿Y si la constitución, mejor aún, si la interpretación de la misma se convierte en un muro granítico contra el que choca la evolución social o política? Reflexionemos.

Cataluña se va alejando de España, incluso podría decirse que ya está lo suficientemente alejada como para tomar un camino diferente. Vayamos al meollo de la cuestión, o del problema, si al lector le parece mejor expresarlo de esta forma. Un 70 por ciento, o tal vez un 80 por ciento de ciudadanos de Cataluña quiere votar para decidir su futuro político. Además, no es arriesgado decir que más del 50 por ciento se inclinaría en estos momentos por la independencia. Y lo que es más destacable es que este segundo porcentaje va creciendo día a día. Por lo tanto, hay un grave problema político en España que ni la aplicación al pie de la letra de la constitución y de las leyes lo van a solventar o evitar. Hablar de las causas o investigar los motivos que han conducido a la demanda catalana, creo que en estos momentos, es una pérdida de tiempo. Cuatro años atrás posiblemente hubiese producido algunos resultados que podrían haber frenado tal vez el crecimiento del anhelo independentista del pueblo catalán.

Hoy estamos donde estamos: el próximo 9 de noviembre quieren votar los catalanes; los partidos soberanistas catalanes, encabezados por el president Mas mantienen la unidad; la mayoría de los expertos constitucionalistas catalanes manifiestan que hay suficientes resquicios en la constitución para permitir la consulta, pero falta voluntad política; Oriol Junqueras y algunos otros líderes no dicen abiertamente que van a desobedecer al Tribunal Constitucional, pero agregan que sólo obedecerán al pueblo; el creciente e ilusionado movimiento ciudadano —Assemblea Nacional Catalana, Omnium Cultural y un sin fin de asociaciones— trabaja por la consulta y para la independencia; la inmensa mayoría del poder local apoya la consulta. Por la otra parte: Rajoy enarbola la constitución y la suspensión preventiva de la Ley de Consultas y del Decreto de Convocatoria por parte del Tribunal Constitucional, como único remedio. Rajoy, su gobierno y el PP amenazan y concentran sus razonamientos en “las leyes se han de cumplir” —ni podemos incumplirlas, ni queremos, se les escapa—; los medios de comunicación capitalinos echan leña al fuego, y a lo sumo algunos dicen que hay que negociar; en el PSOE, con su nuevo secretario al frente, se muestran igual de contundentes que el PP en contra de la consulta, pero añadiendo que son partidarios de reformar la constitución introduciendo el federalismo, lástima que no dicen como ni cuando. Hay que hablar mucho y acordarlo todo, dicen. Creo que es bien cierto, pero después de la consulta. El PSC navega sin poder taponar todas las vías de agua, porque cada día se le abren de nuevas.

¿Si la cuestión catalana no es un problema político, alguien me puede decir lo que es? Creo sinceramente que no queda tiempo para terceras vías, tan predicadas y tan poco definidas. Si a esto añadimos la crisis institucional de España, el problema político se engorda por todos lados.

No quisiera dejarme en el tintero unas preguntas, no por retóricas, menos importantes: ¿Qué derecho asiste a los catalanes para pretender cambiar el sistema político autonómico, cuando una gran parte de los españoles se sienten cómodos en él? ¿Si el movimiento recentralizador del PP no les produce desasosiego, para que intentar frenarlo? Ergo, razona una gran parte de la sociedad catalana, qué mejor solución para todos que tomar rumbos distintos las dos naciones. Como iremos en paralelo, confluiremos en la Unión Europea, concluyen. Y hay más de uno que está convencido que en el futuro seremos los pueblos más amigos y parecidos de Europa, eso sí, administrando por separado sus cosas y ejerciendo el poder político que no se haya transferido todavía a la Unión Europea. Algún osado incluso pensará que pueden haber segundas nupcias. ¡Qué imaginación tan desbordante!

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

%d bloggers like this: